miércoles, mayo 31, 2006

vez en cuando y casi nunca se vivir. Pero es que hay algo en esos arrebatos que preñaron nuestra infancia de algo más que regalos y cajas envueltas. Cuando existimos en escondites secretos que siempre jugaban con nosotros en una prisa por correr y alcanzar el papalote de papá. Hubiera sido necesario despertarme siempre a las 6 a.eme y abrir la caja de cereal mientras mi madre me abrochaba las agujetas. Era ese el momento exacto para decirle cuanto miedo me daba vivir allá afuera. Morirme de frío en un gran pico nevado que me incrusta y me deja sentado en la butaca de hasta atrás. En la que jamás llegan los idilios ni las amistades perfectas.Porque no me hice de símbolos ni de primaveras. Porque no crecí de girasoles ni de monstruos bajo cama. Porque no me enamoré de las letras ni de las casualidades. Y por lo mismo, no me moriré de ganas ni me moriré de frío. Me moriré por ver a mi madre crecer tan de prisa como me sea posible girar mi ojo. Esta vez, madre, el viento me ha azotado hasta volverme anciano en zapatos ajenos.

Es la historia de un estudiante políticamente correcto.
El estudiante políticamente correcto estaba de regreso de sus aburridas clases sosteniendo una lata de soda vacía, caliente y medio achurrada.

La lata parecía ser de soda, pero por ser sábado también podía ser de cerveza. La lata no tenia nada de especial, no era diferente y no parecía de colección. Al parecer no era muy importante para el estudiante políticamente correcto, estaba vacía, caliente y medio achurada. El estudiante era políticamente correcto y en sus horas de estudio era políticamente ecológico y por eso prefirió no arrojar la lata vacía, caliente y medio achurada al piso.

El estudiante políticamente correcto no quería ser ganado por la pereza, porque sabia que si cedía a ella, otra persona que normalmente es pagado para eso, tendría que olvidarse de su pereza para limpiar algo que el estudiante políticamente correcto no pudo olvidar y por esto siguió con la lata vacía, caliente y medio achurada en su mano izquierda.

El estudiante políticamente correcto pensaba en lo mucho que sufrían los recogedores de basura. Ellos eran criaturas que eran sometidas a todos los tipos de discriminación que existen, al punto de ser llamados de “criaturas”. El estudiante políticamente correcto era una persona muy informada, leía periódicos nacionales, visitaba paginas de Internet de noticias internacionales, veía las noticias de los canales abiertos y por cable, tenia siempre un libro de García Marques y veía todas las noches la novela de las 7. No era razista, machista, homofobico, nazista o fascista. Y por todos esos motivos el estudiante políticamente correcto mantenía con todas sus fuerzas la lata vacía, caliente y medio achurada en su mano izquierda, asta que viera el basurero más cercano.
Después de mucho algunos minutos, mucho sol y algunas miradas extrañadas, el estudiante políticamente correcto vio un basurero mas sucio afuera que adentro, sin fondo y con una criatura…ops….digo…un recogedor de basura a pocos metros de el. El Señor-todopoderoso-de-la-limpieza-urbana estaba de espaldas orinando en un rincón de la calle.
El estudiante políticamente correcto sosteniendo la lata vacía, caliente y medio achurada en su mano izquierda como quien sostiene un trofeo, se acerca al basurero mas sucio afuera que adentro y sin fondo y lo arroja asta escuchar que callo en su inexistente fondo.
Así termina la historia de una lata vacía, caliente y medio achurada.

domingo, mayo 21, 2006


"And it's hard to hold a candle,In the cold November rain,We've been through this such a long long time" Guns n´ Roses

Lluvia cae. Algunos se quejan, dicen que es un día gris y feo.
Discúlpenme, pero no lo veo así. El cielo gris me inspira a tocar guitarra, me inspira a cantar, y me inspira a escribir.
No veo un día lluvioso como un día feo, no puedo porque el agua es vida, y lo que cae del cielo es vida.
Nubes tan densas que impiden de mirar mas allá de ellas, teniendo que usar mi imaginacion para crear aquellos edificios que en un dia normal puedo ver. Y aun así, ando sin camisa, porque me gusta sentir frío a mi alrededor, y me gusta la sensación de calor cuando junto mis manos. Y me gusta la sensación de abrir la ventana y sentir las gotas caer en mi rostro, deslizado sobre mi barba, mojando mi pelo largo y tocando mis labios como queriendo matar mi sed.
Me subo al carro, para comprar algo de comer y percibo que todos manejan despacio, y con cuidado, todos respetan las leyes de transito y nadie utiliza sus horribles pitos. Todo es paz y tranquilidad, no hay violencia en la lluvia, no ay choques de carros ni insultos entre conductores, solo paz.
Me gusta ver como el agua se levanta a los costados del auto, paredes tan altas que por segundos tengo una sensación de estar sumergido en el mar. Todo es perfecto, y coloco algo de música, nada muy ruidoso ni muy calmo, The Cure, Los 33 y Paralamas do Sucesso…3 bandas distintas, 3 idiomas diferentes, pero en ese momento, es el mismo sentimiento.
Quisiera de nuevo tener 4 años, en esa época todavía estaba en mi país natal, y cuando llovía, me quitaba la ropa, y saltaba en los charcos, que se formaba en el área social del edificio, al poco tiempo llegaban otros niños y niñas para juntarse con ese ritual, en esa época yo era 100% feliz, estaba desnudo, bajo la lluvia con otros amiguitos saltando, y mas tarde mi mamá me secaba y me daba algo caliente para comer, sin regañarme, porque los niños tiene que hacer eso. Y es que se sisnte tan bien, con este clima, poder andar con el cabello suelto, sin tener que huir del molesto calor que se forma en la nuca, para los que tenemos e cabello largo.
La lluvia me vuelve romántico, y me quita las ganas de llamar a Ani y tener sexo…mi mente viaja, y recuerda aquellas épocas en que en ves de andar de mujer en mujer, de cama en cama, como ahora, tenia una relación firme y estable. Y no solo tenia un cuerpo para descargar mis ganas sexuales…sino que tenia también un boca para besar, unas piernas para colocar mis cabeza y descansar, tenia una mente para sentirme sintonizado, y un alma para creer que si existe ese amor del que tanto hablan los poetas.
Recuerdo cuando llovía de esa manera, y pensaba que era porque Dios se estaba bañando, y años después descubrí que eran gotas condensadas de ríos y lagos…en vez de volverme mas objetivo, solo me di cuenta, que El no esta tan cerca como pensaba.
Ahora abro la caja de pizza, y morderla, suave, rica y caliente…no tengo palabras…Una sensación que no puedo explicar me invade…no importa, la lluvia siempre termina