miércoles, mayo 31, 2006

Es la historia de un estudiante políticamente correcto.
El estudiante políticamente correcto estaba de regreso de sus aburridas clases sosteniendo una lata de soda vacía, caliente y medio achurrada.

La lata parecía ser de soda, pero por ser sábado también podía ser de cerveza. La lata no tenia nada de especial, no era diferente y no parecía de colección. Al parecer no era muy importante para el estudiante políticamente correcto, estaba vacía, caliente y medio achurada. El estudiante era políticamente correcto y en sus horas de estudio era políticamente ecológico y por eso prefirió no arrojar la lata vacía, caliente y medio achurada al piso.

El estudiante políticamente correcto no quería ser ganado por la pereza, porque sabia que si cedía a ella, otra persona que normalmente es pagado para eso, tendría que olvidarse de su pereza para limpiar algo que el estudiante políticamente correcto no pudo olvidar y por esto siguió con la lata vacía, caliente y medio achurada en su mano izquierda.

El estudiante políticamente correcto pensaba en lo mucho que sufrían los recogedores de basura. Ellos eran criaturas que eran sometidas a todos los tipos de discriminación que existen, al punto de ser llamados de “criaturas”. El estudiante políticamente correcto era una persona muy informada, leía periódicos nacionales, visitaba paginas de Internet de noticias internacionales, veía las noticias de los canales abiertos y por cable, tenia siempre un libro de García Marques y veía todas las noches la novela de las 7. No era razista, machista, homofobico, nazista o fascista. Y por todos esos motivos el estudiante políticamente correcto mantenía con todas sus fuerzas la lata vacía, caliente y medio achurada en su mano izquierda, asta que viera el basurero más cercano.
Después de mucho algunos minutos, mucho sol y algunas miradas extrañadas, el estudiante políticamente correcto vio un basurero mas sucio afuera que adentro, sin fondo y con una criatura…ops….digo…un recogedor de basura a pocos metros de el. El Señor-todopoderoso-de-la-limpieza-urbana estaba de espaldas orinando en un rincón de la calle.
El estudiante políticamente correcto sosteniendo la lata vacía, caliente y medio achurada en su mano izquierda como quien sostiene un trofeo, se acerca al basurero mas sucio afuera que adentro y sin fondo y lo arroja asta escuchar que callo en su inexistente fondo.
Así termina la historia de una lata vacía, caliente y medio achurada.

1 Comments:

Blogger roma said...

Que curiosa es la vida de una lata...

5:32 p. m.  

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